Desolado, Hundido en la arena de una isla solitaria donde cada ola que llega a mi orilla se marcha en silencio, donde mi corazón busca una respuesta en cada nube del cielo, en cada ave que pasa volando ante mi vista. Mi alma te admira en cada espejismo lejano causado por el calor eterno del amor a mi corazón.
El bosque interminable de pensamientos que te rodean muchas veces me ilumina de alegría e irradian un día sin sol, otras veces caen destellos del cielo por la interminable tristeza que te abunda y marchitan hasta la rosa más viva de la creación.
Como adentrarme a la mar de la confusión y la profunda oscuridad del agua, observando tu mirar tu caminar, tu tratar diario para conmigo hacen que mi mente vuele largas distancias pero sin despegar de la tierra. Lluvia de dudas llegan a mi corazón dejándolo estacionado en el espacio sin comprensión.
Grandes intentos de nadar contra corriente logre dar, pero la soga de la desdicha y la tristeza me atan a la isla de la duda y la soledad. Agotando mis fuerzas recaigo en la locura de un alma sin sentido y un corazón sin latido. Levanto de nuevo mi vista al cielo observando un nuevo sol amanecer, dejando a la deriva este triste corazón prisionero del gran mar de dudas que flotan de tu ser.
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